Empieza la vendimia: tres bodegas para vivir agosto del sur al norte de España

Agosto es, para el mundo del vino, el mes en que todo empieza a acelerarse. Mientras el resto del país disfruta de la playa, en los viñedos se respira ya la tensión dulce de la vendimia: las uvas apuran su maduración, los enólogos miran al cielo y las bodegas se preparan para el momento más importante del año. La cosecha arranca primero en el sur, en el cálido Marco de Jerez, y va avanzando hacia el norte a medida que se acerca septiembre.

No hay mejor momento para visitar una bodega. El viñedo está en su punto más vivo y exuberante, y muchas casas abren sus puertas para compartir ese instante único. Estas son tres propuestas, de sur a norte, para vivir el pulso de la vendimia.

Bodegas Barbadillo, donde arranca la cosecha (Sanlúcar de Barrameda)

En Sanlúcar de Barrameda, a la desembocadura del Guadalquivir y frente a Doñana, Bodegas Barbadillo es una de las empresas familiares más antiguas de España. Su historia comenzó en 1821 y en 1827 embotelló por primera vez su manzanilla, un vino que desde entonces se ha convertido en símbolo de la ciudad. Hoy ocupa un pequeño «pueblo» de 75.000 m² formado por dieciséis cascos bodegueros en pleno casco histórico. Y es aquí, en el Marco de Jerez, donde en agosto se pone en marcha la vendimia más temprana de España.

Su visita a las Bodegas Barbadillo comienza en el Museo de la Manzanilla (único en el mundo) y recorre las naves donde reposan sus vinos, para terminar con la degustación de tres de sus etiquetas más emblemáticas. Una forma inmejorable de entender por qué la manzanilla de Sanlúcar es toda una forma de vida.

Pago de los Capellanes, la cuenta atrás en Ribera del Duero (Pedrosa de Duero)

Más al norte, en el corazón de la Ribera del Duero burgalesa, Pago de los Capellanes es uno de los nombres más prestigiosos del vino español. Fundada en 1996 por Paco Rodero y Concha Villa, la bodega se levanta en Pedrosa de Duero en torno a un grupo de nogales centenarios dispuestos como un claustro, y toma su nombre de los capellanes que frecuentaban aquel pago siglos atrás. Aquí todo gira en torno al tinto fino, la uva autóctona de la Ribera.

En agosto, sus viñedos apuran las últimas semanas de maduración antes de una vendimia que llegará con septiembre. Su visita a Pago de los Capellanes invita a descubrir los secretos de la elaboración, el misterio del tiempo y el placer del vino en una bodega de arquitectura contemporánea rodeada de viñedo. El momento perfecto para ver el campo justo antes de la gran cosecha.

Bodegas Gargalo, el corazón interior de Galicia (D.O. Monterrei)

Y para cerrar el viaje, un rincón menos conocido pero fascinante: la D.O. Monterrei, en el interior de Ourense, muy cerca de la frontera portuguesa. Allí, en Verín, Bodegas Gargalo (proyecto impulsado por el diseñador Roberto Verino en su tierra natal) ha ayudado a recuperar una región vitivinícola de larga tradición, hoy reconocida por sus frescos godellos y sus mencías.

A la sombra del histórico Castillo de Monterrei, la bodega propone una visita a Gargalo que une el vino con el paisaje y la historia de esta comarca. Un final de trayecto que demuestra que la vendimia española es tan diversa como los paisajes que la acogen.

Del Guadalquivir al interior gallego, agosto es el preludio del momento más esperado del año en el viñedo. Elijas por donde empezar, encontrarás las cepas cargadas, las bodegas en plena ebullición y la promesa de una nueva añada a punto de nacer.