Cada primavera, la Feria del Caballo de Jerez transforma la ciudad en un espectáculo de luz, música y tradición. Entre casetas, trajes de flamenca y el inconfundible aroma del vino de Jerez, esta celebración es mucho más que una feria: es una invitación a sentir Andalucía con los cinco sentidos.
Pero más allá del bullicio del Real, existe otra forma de vivir Jerez: a través de su historia vinícola y de experiencias auténticas que conectan con el alma del destino.
En el marco de la feria, combinar la energía festiva con momentos de calma y degustación es clave. Por eso, os proponemos dos experiencias que elevarán el viaje a otro nivel:
Visita y maridaje con tapas en Casa Fundador
Esta experiencia propone una inmersión completa en el universo del brandy y los vinos de Jerez a través de un recorrido guiado por las históricas instalaciones de Bodegas Fundador. Durante la visita, el visitante descubre espacios emblemáticos de la bodega, combinando tradición y un entorno único. El recorrido culmina en Casa Fundador, donde tiene lugar un maridaje diseñado para poner en valor la relación entre gastronomía local y bebidas de la casa. A lo largo de la experiencia, se degustan diferentes vinos y brandies acompañados de tapas cuidadosamente seleccionadas, pensadas para resaltar matices y crear combinaciones equilibradas.
Más allá de la degustación, esta propuesta permite comprender cómo el producto se integra en la cultura gastronómica de Jerez, algo que también se refleja en el ambiente de la feria, donde vino y cocina forman parte esencial de la experiencia.

Visita con cata maridaje en Tío Pepe
La experiencia de visita con cata maridaje en Bodegas Tío Pepe ofrece una aproximación completa al universo del vino de Jerez, combinando recorrido, contexto y gastronomía en una misma propuesta.
La visita comienza con un recorrido guiado por los espacios más representativos del complejo bodeguero, donde se explican tanto la historia de la bodega como los procesos de elaboración y crianza que definen estos vinos.
El punto clave de la experiencia es la cata maridada, en la que se degustan cinco vinos de Jerez acompañados por cinco tapas seleccionadas específicamente para cada uno de ellos. Esta parte permite entender cómo el vino evoluciona en combinación con la gastronomía, resaltando matices y mostrando su versatilidad en la mesa.
Más allá de la visita, se trata de una experiencia que conecta directamente con la cultura local, ya que el vino y la gastronomía forman parte esencial del día a día en Jerez y, especialmente, del ambiente de feria.

La Feria de Jerez es, sin duda, uno de los momentos más especiales para visitar la ciudad. Sin embargo, experiencias como esta permiten ir un paso más allá: descubrir el origen, la esencia y el legado de un territorio único.
Alternar el ambiente festivo con visitas a bodegas permite entender mejor lo que hay detrás de cada copa que se disfruta en la feria: tradición, técnica y una cultura profundamente arraigada.
Porque Jerez no solo se celebra, Jerez se siente, se saborea… y se recuerda.
